La historia de este seguro tiene sus orígenes en los Estados Unidos de América, donde a partir de la década de los 80, surgieron las primeras pólizas ambientales. Es este país el que cuenta con mayor experiencia en éste tipo de coberturas.
Para llegar a esta especialización del ramo se recorrió un largo camino, esta evolución comienza antes de los años 40 donde cada póliza de seguro contratada e los Estados Unidos, y en casi todos los países del mundo, se relacionaba con un determinado riesgo. Así encontrábamos las pólizas de responsabilidad civil, de incendio, de daños patrimoniales, etc.
A partir de 1940 surgieron las pólizas llamadas “todo riesgo” y las “pólizas de responsabilidad civil comprehensiva” (Comercial General Liability, también conocidas como CGL). Ambos tipos de cobertura fueron diseñadas para cubrir cualquier tipo de riesgo potencial al que el asegurado pudiera estar expuesto.
Originalmente, este tipo de coberturas cubría, entre otros, todos los daños ocasionados por la contaminación medioambiental en los supuestos que se probara que no habían sido provocados intencionadamente. Estas coberturas estuvieron vigentes hasta el comienzo de la década de los 70.
Esa realidad se vio modificada a partir de que el gobierno norteamericano dictara una serie de normas de contenido ambiental que en principio eran escasas y débiles.
Estas nuevas disposiciones llevaron a que se iniciaran reclamaciones contra los asegurados y en consecuencia contra las aseguradoras, por lo que el mercado de seguros se vio obligado a excluir y/o limitar de una forma explícita los riesgos derivados de la contaminación ambiental. Concretamente se excluyó de las pólizas cualquier pérdida o siniestro ocasionado por contaminación “gradual”, cubriendo únicamente
aquellos siniestros derivados de una contaminación “súbita e inesperada” o “súbita y accidental”.
Estas limitaciones se fueron acrecentando con el correr del tiempo, por lo que, debido a las reclamaciones presentadas a las aseguradoras, en el año 1986, la industria adoptó la exclusión absoluta de los siniestros derivados de cualquier contaminación por lo que se inició el periodo de especialización de éste tipo de cobertura.
Tras 40 años de evolución, ante el vacío creado por las exclusiones y la gran cantidad de normas ambientales dictadas por el gobierno norteamericano, el mercado de seguros en este país, se encontró en condiciones de ofrecer a los asegurados coberturas ambientales. En este contexto, la Insurance Service Office, procedió a aprobar las primeras pólizas ambientales, conocidas por Enviromental Impairment
Liability (EIL) que se ofrecen de diferentes formas y con diferentes alcances: Pollution and Remediation Legal Liability (PARLL) y Contractor Pollution Legal Liability (CPL).
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